Crucero Día 3: Olbia (Cerdeña)

Después de casi 36 horas de solo ver agua, por fin llegamos a tierra, por fin llegamos a Olbia.

Olbia, que actualmente cuenta con unos 55.000 habitantes, está situada en el noreste de la isla de Cerdeña, en la Costa Esmeralda. Habitada inicialmente por la cultura nurágica originaria de Cerdeña y posteriormente por los cartagineses, fue colonizada en el año 283 a.C. por los romanos, ya que, gracias a su posición estratégica, podían establecer relaciones comerciales con todo el Mediterráneo.

Actualmente, poco queda de todos estos pueblos que la habitaron, tan solo algunas ruinas dispersas por algunos sitios de la ciudad.

La escala de este día originalmente era Túnez, pero tras los lamentables atentados de marzo en el Museo del Bardo, en donde murieron 19 turistas, entre ellos dos españoles, todas las navieras decidieron cambiar la escala por otra más segura. La verdad es que la escala de Túnez era la que más ilusión me hacía de este crucero, pero la seguridad es lo primero. Nadie quería arriesgarse a atracar en Tunez, y era un comentario habitual en todos los foros de cruceristas. La gran beneficiada fue Olbia, que ha visto aumentado el número de turistas que visitan la ciudad, y por tanto, el comercio local ha salido ganando.

Salimos del Sovereign

Habíamos quedado a las 8 con el resto de compañeros de cena para desayunar tranquilamente, y bajar todos juntos a ver Olbia. Había algunas excursiones que iban a pasar el día a alguna playa de la Costa Esmeralda, pero todos habíamos pensado lo mismo…”Olbia la visitamos por libre”.

Después del desayuno, nos preparamos para desembarcar. El desembarco es toda una experiencia, especialmente para los que nunca han hecho un crucero. Primero desembarcan los que tienen excursiones contratadas con Pullmantur, y a continuacion, se desembarca por grupos. El grupo está indicado en la tarjeta de embarque. Nosotros cuatro teníamos el Grupo 3, y fue el primero en desembarcar. Sin embargo, como no todos teníamos el mismo grupo, tuvimos que esperar a algunos compañeros ya en el puerto.

De paseo por Olbia

Yo había preparado una pequeña ruta por Olbia que llevaba en el teléfono, así que ya todos juntos nos pusimos en marcha. Aunque hay autobuses que llevan al centro de Olbia, como había mucha cola decidimos ir andando, no se tarda más de 10 minutos.

Nada más salir del puerto hay dos posibles caminos para llegar a la ciudad de Olbia que van paralelos…más o menos. El camino de la derecha pasa por delante de un parking donde están todos los autobuses que llevan a las excursiones, pero ese no es el camino que nos interesa, Nos interesa el camino que va por la izquierda, paralelo al mar.

De paseo por Olbia
De paseo por Olbia

Después de un paseo de unos 10 minutos llegamos al Grand Hotel President, donde, girando a la izquierda caminamos un rato por la Via Principe Umberto hasta llegar al Corso Umberto I.

De paseo por Olbia
Grand Hotel President

El Corso Umberto I es una de las calles más tipicas para visitar en Olbia. Está llena de edificios antiguos, cafeterías, tiendas…Nos detuvimos un rato porque a los pequeños les apetecía tomar un helado. Y menudo helado. No por el tamaño, sino por el sabor. Los helados italianos tienen su fama merecida.

Caminando un poco más por el Corso Umberto I llegamos a un pequeño callejon que da acceso a la Piazza de la Santa Croce, donde está la Iglesia de San Paolo Apostolo, con su inconfundible cúpula policromada. 

Una iglesia y una Catedral

La iglesia de San Paolo Apostolo fue construida a mediados del siglo XVIII, y tiene planta rectangular, con tres capillas que hacen que tenga forma de cruz. El campanario, de planta cuadrada, es de granito y la cúpula policromada, construida alrededor de 1939, se ha convertido en un icono de la ciudad.

Iglesia de San Paolo Apostolo
Iglesia de San Paolo Apostolo

Entramos en la iglesia para visitar el interior, y allí nos quedamos unos minutos, porque se está fresquito y además podemos sentarnos unos minutos antes de continuar nuestro paseo. En su interior hay dos estatuas de madera del Sagrado Corazón y de San Francisco, y las paredes tienen frescos que representan las estaciones del Vía Crucis.

Salimos de nuevo al Corso Umberto I, por donde seguimos caminando, parándonos en los escaparates de las tiendas, e incluso entrando en alguna de ellas para comprar alguna cosa. Nada más cruzar unas vías que cruzan nuestro camino, giramos a la derecha para continuar por la Via San Simplicio. Al principio de la calle vemos un supermercado, así que aprovechamos para comprar unas botellas de agua y algo de bollería, que no hemos comido nada desde el desayuno, y el estómago ya se está rebelando.

La catedral de Olbia

Esta calle lleva a la Catedral de San Simplicio, y en menos de 5 minutos estábamos en la plaza en la que se encuentra esta Catedral, que fue construida en tres fases diferentes durante los siglos XI y XII sobre una necrópolis romana, cuyos restos pueden verse en el interior. Está dedicada a San Simplicio, obispo de Olbia martirizado bajo el mandato del emperador Diocleciano del siglo III d. C.

Catedral de San Simplicio
Catedral de San Simplicio

La basílica está hecha en su mayor parte de granito y tiene influencia del estilo pisano, y en su interior están las reliquias de San Simplicio (Patrón de Olbia) y de otros mártires, recuperadas gracias a diferentes excavaciones durante el siglo XIX.

En el exterior, en la plaza, hay una reproducción en granito de la Catedral. Cuando menos, es curiosa verla.

Las ruinas

A poca distancia de la Catedral está el Parco Fausto Noce, 16 hectáreas verdes en pleno centro de la ciudad, e inicialmente habíamos pensado en parar ahí un rato para que los niños jugaran y nosotros nos sentásemos en un banco tranquilamente, pero eran las doce y el sol ya apretaba, así que preferimos continuar hacia el Sovereign.

Siguiendo por la Via Gabriele d’Annunzio, la calle que está justo delante de la plaza donde se encuentra San Simplicio, y siguiendo paralelos a las vías del tren, llegamos a un punto por el que pudimos cruzas estas vías, y que era el principio de la Via Nanni Alessandro. Nada más comenzar la calle, y en el lado izquierdo, hay un pequeño terreno donde se encuentran las ruinas púnicas de la ciudad, aunque la verdad es que es poco más de dos muros de apenas 100 centímetros de alto. Y creo que estoy exagerando.

Los restos de las casas púnicas
Los restos de las casas púnicas

WIFI gratis

Aunque aun teníamos tiempo antes de que el barco zarpase, queríamos llegar a comer al Sovereign, así que nos pusimos en marcha. Al llegar al puerto, antes de acceder al Sovereign, hay que pasar por la Stazzione Marittima, donde comprueban que estás en uno de los barcos que están atracados allí. Dentro de este edificio hay WIFI gratuita, así que como allí se estaba fresquito, antes de entrar al barco nos quedamos un rato comprobando whatsapps y correos, que no sabíamos cuando ibamos a volver a tener WIFI.

Antes de subir al Sovereign vimos los barcos de la naviera Moby, que son los ferry que unen Cerdeña con varios puntos de Italia, y aprovechamos para hacerle alguna foto. Es bastante original cómo están decorados.

De vuelta en el barco

Comimos de nuevo en el Restaurante Grill de la cubierta 12, que poco a poco se iba convirtiendo en nuestro buffet favorito. Después de comer, un rato de descanso en el camarote, y nos subimos a la piscina. Estando en la piscina nos dimos cuenta que aunque débil, nos llegaba la señal WIFI de la Stazzione Marittima, así que aprovechamos un rato más para enviar un par de whatsapp.

A las 5, fiesta Carnaval en la piscina de la cubierta 11 para despedir a Olbia, un rato más de piscina, y a los camarotes a ducharnos, que nos espera de nuevo el Restaurante El Duero para la cena, que esta noche la indumentaria era “Casual”. Sin comentarios.

De nuevo, la cena fue magnífica. Nuestro camarero, José Alves, siempre sirviendo con una sonrisa en la cara, y no pone problemas si queremos repetir algún plato, o incluso nos lo cambia por otro si no nos ha gustado. Tras la cena, y como ya se había convertido en costumbre, dejamos a los niños en el Club Guppy un rato y todo el grupo nos fuimos al Salón Rendez-Vouz a tomar algo.

Un perro, aprovechando las toallas del camarote y unas gafas de bucear
Un perro, aprovechando las toallas del camarote y unas gafas de bucear

Al llegar a la habitación, nuestra camarera, una noche más, nos había dejado sobre la cama una sorpresa hecha con las toallas  y unas gafas de la piscina.


  • También puedes ver todas las fotos del crucero Brisas del Mediterráneo en este álbum de flickr
  • Te puedes descargar el Diario de a Bordo del tercer día del crucero Brisas del Mediterráneo en el siguiente enlace:  Diario de a bordo día 3 (18,1 MB)

Antonio

Informático por profesión, fotógrafo por afición, viajero por pasión. Siempre que podemos, nos escapamos los cuatro a descubrir nuevos lugares, o a redescubrir otros que ya conocemos.

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1 respuesta

  1. Mónica dice:

    Como mola ??

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