Crucero Día 4: Nápoles y Pompeya

Pompeya

Cuarto día de crucero, y una de las escalas que más ilusión nos hacía. Teníamos muchas ganas de ir a Pompeya, la ciudad de la antigua Roma destruida en el año 79 d.C. por una erupción del monte Vesubio.

Desembarco en Nápoles

Después de un pequeño madrugón, mientras desayunábamos el barco llegó al puerto de Nápoles. Aunque ya lo habíamos visto más veces, la verdad es que no te cansas de ver cómo el barco se aproxima al puerto, hasta finalmente quedar atracado. A las ocho de la mañana, el barco ya estaba atracado en el puerto de Nápoles.

Como todas las mañanas, primero desembarcaban los que tienen alguna excursión contratada directamente con Pullmantur, aunque hoy no era nuestro caso. Puesto que a nosotros solo nos interesaba la visita a Pompeya, y no a Nápoles, decidimos contratarla con una tercera empresa, mucho más barato que la excursión ofrecida por la naviera. A las nueve de la mañana estábamos desembarcando, y en pocos minutos nos encontrábamos buscando nuestro grupo. 

Aunque nosotros sólo habíamos contratado la visita a Pompeya, no debió formarse un grupo lo suficientemente numeroso como para hacer solo esa visita, y nos unieron al grupo que iba a hacer la visita a Nápoles y Pompeya. Así que, finalmente, por el mismo precio de la excursión a Pompeya, también visitamos Nápoles.

Nápoles, la ciudad de la Camorra

Cuando finalmente ya estaba todo el grupo, comenzamos la visita por Nápoles, una visita que haríamos caminando. Subimos por el lateral del Castel Nouvo para llegar a su puerta principal, en donde nuestra guía nos estuvo explicando la historia de este castillo, que data de mediados/finales del siglo XIII.

Castel Nouvo
Castel Nouvo

Unos minutos para hacer alguna foto, que había que continuar andando para llegar a la Piazza del Prebiscito, donde se encuentra la Basilica Reale Pontificia San Francesco da Paola, de principios del siglo XIX; una de las mayores iglesias de Nápoles, y sin duda el edificio más bonito que vimos en nuestra corta visita a la ciudad. 

No entramos en la Basilica, pero sí tuvimos 10 minutos libres para dar una pequeña vuelta por la Piazza del Prebiscito, hacernos unos selfies  :-) y ver los recuerdos que se vendían la multitud de vendedores ambulantes que se encontraban allí.

Desde la Piazza continuamos hasta la Galleria Umberto I, pero antes nos detuvimos unos minutos delante de la Fontana del Carciofo (Fuente de la Alcachofa), que se encontraba de camino.

Finalmente llegamos a la Galleria Umberto I, cuya construcción comenzó en 1890, y muy similar a la Galería Vittorio Emanuele II de Milán. Después de una breve explicación de la historia de la Galleria (se decidió su construcción después de la epidemia de cólera del año 1884, para sanear la zona, llena de tabernas y prostíbulos), 

Pasteles dentro de la Galleria Umberto I
Pasteles dentro de la Galleria Umberto I

La Galleria tiene cuatro brazos que se unen en un crucero octogonal, y está llena de tiendas de todo tipo, desde ropa hasta pastelerías y cafeterías. Aprovechamos en tiempo libre para dar una vuelta por el interior de la Galleria, hacer algunas fotos, tomar unos pasteles en una de las pastelerías y acabar con un helado.

Pompeya, a la sombra del Vesubio

Y por fin, nos ponemos camino de Pompeya. 

Regresamos por donde habíamos venido, para ir de nuevo al puerto, en donde, cerca de allí, cogimos un autobús que nos llevaría, en algo menos de una hora, hasta las ruinas de Pompeya. No creo que sea necesario explicar muy detalladamene lo ocurrido en Pompeya, de una manera u otra todos conocemos la historia: la mañana del 24 de agosto, una columna de humo comenzó a salir del monte Vesubio, que se encuentra a muy poca distancia de la ciudad. Sin embargo, esta ocasión fue distinta de las anteriores; en Herculano la lava y la ceniza inundó las calzadas de la ciudad, mientras que Pompeya quedó envuelta en vapores de azufre y una lluvia de lapilli, pequeñas piedras volcánicas, caía sobre la ciudad. En poco más de 24 horas, más de 5.000 personas murieron en Pompeya y Herculano.

Después de comprar agua en uno de los muchos puestos que hay a la entrada de las ruinas, porque el calor ya apretaba, comenzamos la visita guiada por las excavaciones de Pompeya. Una visita que duraría aproximadamente dos horas, en la que la principal desventaja fue el calor (y la falta de sombras donde resguardarse).

Las excavaciones

Moldes de los restos encontrados en Pompeya
Moldes de los restos encontrados en Pompeya

La visita guiada estuvo bien, muy bien. Las explicaciones de nuestra guía, Rafaella, eran lo suficientemente claras para entender lo que estábamos viendo, y lo suficientemente cortas para no cansar. Pudimos visitar el foro, paso obligado para adentrarse en las excavaciones; el Teatro Grande y Piccolo; Orto dei Fuggiaschi, el huerto donde 13 personas intentaron ponerse a salvo, los moldes de sus cadáveres muestran la postura en la que encontraron la muerte; Il Lupanare (el prostíbulo), una de las casas que más curiosidad despierta por sus frescos y estado de conservación; la Casa del Fauno, una de las más lujosas de Pompeya; las Termas Stabinae, las mejores conservadas de Pompeya; el Templo de Apolo; una taberna; una panadería…en fin, no voy a detallar todo lo que visitamos, pero os podéis hacer una idea.

Pero sin duda, la imagen (o imágenes) más famosa de Pompeya es la de los moldes de yeso de los habitantes de la ciudad. No solo de adultos, también de bebés, perros, incluso de quesos…Casi al final de la visita hay una gran nave que alberga todos estos moldes, con la excepción de algunos que se encuentran en los lugares donde fueron encontrados. La nave está vallada, aunque se puede ver fácilmente el interior para sacar algunas fotos.

Una recomendación. A lo largo de todo Pompeya hay varias fuentes donde poder beber y rellenar las botellas de agua. Aunque tengáis la botella medio llena, renovad el agua en ellas, especialmente en la temporada de más calor, puesto que en las horas centrales del día el agua se calienta con mucha rapidez.

De vuelta

Lamentablemente, la visita no incluía la ciudad de Herculano, así que una vez acabada la visita, el autobús nos llevó de nuevo al barco, a donde llegamos hacia las tres de la tarde. Por la hora que era, ya no había muchos sitios abiertos para comer, así que acabamos en el Buffet The Grill, que, aunque no tenía mucha variedad, poco a poco se iba convirtiendo en uno de nuestros buffet favoritos.

Esa tarde la pasamos en la piscina del barco, y dando una vuelta por el Sovereign, que como aún había gente en excursiones, todo estaba muy tranquilo.

Panorámica desde el barco donde se puede ver el Vesubio (a la izquierda) y la isla de Capri (a la derecha)
Panorámica desde el barco donde se puede ver el Vesubio (a la izquierda) y la isla de Capri (a la derecha)

  • También puedes ver todas las fotos del crucero Brisas del Mediterráneo en este álbum de flickr
  • Te puedes descargar el Diario de a Bordo del cuarto día del crucero Brisas del Mediterráneo en el siguiente enlace: Diario de a bordo día 4 (16,6 MB)

Antonio

Informático por profesión, fotógrafo por afición, viajero por pasión. Siempre que podemos, nos escapamos los cuatro a descubrir nuevos lugares, o a redescubrir otros que ya conocemos.

También te podría gustar...

Puedes dejar un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: